Antes de entrar en materia, un breve repaso del concepto core. El core está compuesto por una importante variedad de músculos de entre los que destacan el transverso abdominal, los músculos oblícuos interno y externo y el recto abdominal. Ésta musculatura se encuentra en la zona central del cuerpo y funciona como esto, como el centro del cual se originan el resto de movimientos.

Entonces, el core tiene un papel estabilizador que funcionará como base para poder desarrollar el resto de músculos. Así pues, a la hora de trabajar la musculatura de las extremidades o enfocándonos a la práctica de un deporte, no debemos despreciar un buen trabajo del core. De no ser así, no se tendrá la suficiente estabilidad y el riesgo de padecer alguna lesión aumentará.

A la hora de que se produzca una lesión, son varios los factores que influyen en ello. Así que, cuantos más de ellos podamos tener bajo control, menor será el riesgo de padecer alguna dolencia. Entonces, un buen entrenamiento de la zona abdominal complementario al deporte o entrenamiento habitual será indispensable para mantenernos sanos y poder seguir progresando en nuestras metas.

En resumen, la zona del core funciona como el centro estabilizador del cual se distribuirán las fuerzas y de dónde se originarán el resto de movimientos del cuerpo. Entonces, el trabajo del core es la base para la práctica de cualquier deporte e incluso para las actividades de la vida diaria si queremos mantenernos activos y libres de lesiones o patologías, tanto de espalda como del resto de articulaciones de las extremidades.

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